Home / Noticias / Ronda, tierra honesta de viñedos

  • Laura Escobar
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Los vinos son productos muy personales, únicos en cada botella, y que cuentan la historia de la tierra  que los ve nacer. Desde el aire que reciben las uvas, el sol, la composición de la tierra, el cuidado de cada cepa, la forma del  vendimiado y, finalmente, las manos sabias del enólogo  y bodeguero.  Todo influye para crear una experiencia.  Por eso, cuando el pasado 9 de junio asistimos al evento ‘Ronda de Vino a Vino’ pudimos comprobar que tras los caldos más interesantes había siempre historias más apasionantes aún.

En el evento que puso en marcha la Asociación de Viticultores y Bodegueros de la Serranía de Ronda y que fue organizado por AkataVino WineXtreme participaron 16 bodegas: Antigua Real Fábrica de Hojalata de Ronda; Doña Felisa; F.Schtaz; Fernández Bolet; Gonzalo Beltrán; Joaquín Fernández. Finca Los Frutales; Kieninger; La Melonera; Vetas; Conrad; Excelencia; Lunares de Ronda, Cezar Viñedos y Bodega; Cortijo Los Aguilares; Descalzos Viejos y Samasara Wines. El objetivo principal fue el de dar a conocer los vinos de la zona a medios, enólogos e influencers de toda España.

Soupers, pese a que nosotros ya conocíamos buena parte de los caldos que allí se cataron, cabe señalar que hubo también grandes descubrimientos de bodegas menos afamadas como La Melonera, Real Fábrica de Hojalata, Vetas, Fernández Bolet  o Gonzalo Beltrán.

Salvo excepciones, lamentablemente los vinos de Ronda son aún grandes desconocidos para el público general. Se trata de bodegas de pequeñas producciones y algunas de muy reciente creación que deben tener aún mayor recorrido. En palabras del Premio Nacional de Gastronomía, Pablo Amate, “los vinos de Ronda lo tienen muy dicífil”. Y es cierto. Deben competir con un sector muy duro que tiene clara referencias archiconocidas procedentes del norte de España.

Bodegas Lunares.

Bodegas Lunares presentó un rosado de merlot y garnacha.

Tinto de Bodegas Conrad.

Soleón, uno de los dos tintos presentados por Bodegas Conrad.

Sin embargo, lejos de amedrentarse el entusiasmo de estos bodegueros les llevó a unirse para poner en valor sus caldos a nivel local y nacional. “La misión de la asociación es acercar el vino al propio rondeño y, después,  trabajar en la concienciación de todo el mundo para que conozcan nuestros caldos que nada tienen que ver con los de la D.O. de Málaga”, comenta Pedro Morales, presidente de la Asociación de Viticultores y Bodegueros de la Serranía de Ronda. Y es que tradicionalmente se conocen de Málaga los vinos dulces, acogidos en la denominación de origen, pero que quedan muy lejos de los que se producen en la Serranía de Ronda. Éstos son secos y tranquilos en tintos, blancos y rosados.

Pese a que esta organización lleva 14 años funcionando, es ahora con el cambio de la nueva junta directiva de perfiles más jóvenes, cuando están empezando a despegar con la promoción y lucha por el cambio de percepción de sus productos. “Este evento se ha querido hacer precisamente para dar visibilidad a las bodegas e informar de los tipos y calidades de vinos que elaboramos. Ahora toca hacer balance y ver si lo repetimos y con qué frecuencia”, asegura Morales.

 

Entre variedades anda el juego

Muchas son las variedades que se trabajan en tierras rondeñas como merlot, petit verdot, pinot noir, tempranillo o syrah, entre otras. Sin embargo, bodegas como Kieninger y F. Schatz también han apostado por uvas de origen de sus propios países como la blaufraenkisch (austríaca) y la lemberger (alemana). El resultado son vinos de alta calidad, complejos y con mucha personalidad como son  7Vin y Acinipo que os recomendamos al cien por cien que probéis.

Mientras que unas bodegas apuestan por las uvas foráneas, otras como la Real Fábrica de Hojalata elaboran con viñas autóctonas de la serranía rondeña o como La Melonera que toma el nombre de unas de las variedades andaluzas en la que trabajan para su rescate.

Fotografía de la variedad de uvas meloneras, da nombre a la bodega que trabaja por su rescate.

Fotografía de la variedad de uvas meloneras, da nombre a la bodega que trabaja por su rescate.

La innovación de esta última bodega viene, paradójicamente, del trabajo de recuperación de cepas históricas como son la tintilla, la blasco, la rome y la melonera. Algunas incluso dadas por extintas.

Este afán por la vuelta a los orígenes del vino andaluz define el amor que las bodegueras y bodegueros tienen por su tierra.

La biodinámica como forma de vida

Otro de los valores que transmiten los bodegueros rondeños es la naturalidad con la que elaboran sus vinos. Siempre en contacto con la uva y tremendamente alejados de los artificios y efectos de una producción en fábrica. Ese respeto a la tierra y a las viñas hace que la gran mayoría trabaje en ecológico y con sistemas biodinámicos  cuya forma de cultivar es también un estilo de vida: ‘lo que es de la tierra debe volver a la tierra’.

Aquí en Ronda, la luna forma parte del proceso de elaboración de los caldos midiendo muy bien su calendario a la hora de tratar con la vid. Es un paso más a la agricultura que conocemos hoy día como eco. Se trata de tomar la tierra y las plantas como verdaderos seres vivos más allá de no añadir pesticidas o productos químicos ni al campo ni al producto final.

Bodegas como F. Schatz, Kieninger, Antigua Real Fábrica de Hojalata, Joaquín Fernández, Samsara, Vetas, Gonzalo Beltrán, Lunares o La Melonera trabajan bajo estos conceptos.

Del feng shui al ecosistema propio

Quizás la desventaja de que las producciones de vino de Ronda sean tan pequeñas, sólo 1,2 millones de botellas en total, tiene un plus para el consumidor de vinos de calidad y los asiduos al enoturismo. Y es que la serranía cuenta con bodegas que se salen de los estereotipos.

Es el caso de Descalzos Viejos que está ubicada en un convento Trinitario del S. XVI. En 1998, los actuales propietarios compraron el inmueble e iniciaron un proceso de restauración integral para convertirlo en sede de la bodega. El proyecto de recuperación del edificio principal y su entorno propició la aparición de unos frescos en el altar mayor. Hoy visitables.

En Júzcar, en lo más recóndito de la Serranía de Ronda, se encuentra una bodega enclavada en lo que fue antaño la Antigua Real Fábrica de Hojalata, de ahí su nombre. Se trata de un proyecto muy particular no sólo por la recuperación del viejo edificio declarado monumento histórico industrial sino también porque el diseño de la bodega sigue los principios del feng shui, es decir, la ocupación consciente y armónica del espacio, con el fin de lograr de este una influencia positiva sobre las personas que lo ocupan y los productos que se elaboran.

Real Fabrica Hojalata también participó en el evento.

Real Fabrica Hojalata también participó en el evento con un tinto y un blanco, pinot noir y moscatel morisco.

Como valor añadido a unos caldos que nos sorprendieron gratamente, el visitante tiene la opción del ‘wine, bed & breakfast’. Puedes catar, dormir y desayunar en una de sus ocho habitaciones con el fin de evitar las sinuosas carreteras que llevan hasta la finca.

Otro de los proyectos que nos llamó la atención es el que pudimos conocer a través de la actividad #CataSpeedTasting, esto es, 14 vinos, 14 bodegas y 14 bodegueros contando en sólo cinco minutos sus proyectos. ¡Imaginaos la locura para redear!

Vinos catados durante la Speed Tasting.

Vinos catados durante la Speed Tasting.

vinos 2

 

 

Bodegas Cezar cerró la cata con Eleonor, un moscatel de Alejandría.
Bodegas Cezar cerró la cata con Eleonor, un moscatel de Alejandría.

Entre tanto hashtag, Mariola López de bodegas Gonzalo Beltrán nos explicó que ella no venía del mundo del vino. Ella es botánica. Sin tener idea de lo que era la producción del vino, supo entender de la calidad de su uva y por eso decidió dejar de vender para terceros y trabajar para sí mismos un buen caldo. Así fue como aplicó sus conocimientos de botánica al sistema de elaboración de caldos. “Si tengo mayor biodiversidad tendré un vino de mayor calidad”, pensó Mariola. Dicho y hecho. Ha creado en su finca su propio ecosistema cerrado consiguiendo un vino muy personal, natural y ecológico dado las características de donde nace.

Que Ronda es tierra de vinos es algo que ya sabíamos, soupers, pero tenemos que reconocer que lo que nos ha cautivado definitivamente son sus procesos de elaboración que dan como resultados vinos honestos, cien por cien uvas cultivadas mirando al cielo y siguiendo una escrupulosa admiración al entorno.

Periodista especializada en Gastronomía y Cultura. Periodista y Directora en la Agencia de Comunicación Sopa de Letras.